Cómo usar juegos para enseñar a jóvenes

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Los juegos son una excelente manera de propiciar el aprendizaje, y es una estrategia de enseñanza muy recomendada por los investigadores del área educativa. El juego es considerado la actividad más agradable con la que cuenta el ser humano, además, los investigadores afirman que, al jugar, se desarrolla y refuerza la experiencia, y los intereses se centran en el aprendizaje significativo* (Torres, 2007).

El líder de jóvenes cristiano puede usar el juego como estrategia de enseñanza, para fortalecer valores como amor, tolerancia, honradez, lealtad, fidelidad, cooperación, respeto los unos por los otros. Además, el juego favorece el ejercicio de cualidades como el dominio propio, la atención, la reflexión, la búsqueda de alternativas, la iniciativa, la imaginación, que facilitan la convivencia del joven cristiano. También, el juego como estrategia de enseñanza, puede ser beneficioso al joven para iniciar la resolución de conflictos internos y luego enfrentar otras situaciones con sabiduría.

Algunas teorías de aprendizaje afirman que cuando participamos activamente recordamos el 90% de lo que se nos quiere enseñar. Ya que el líder de jóvenes cristiano está enseñando el mensaje de amor Jesucristo; el mensaje más importante que cualquier otra lección en la vida del joven, ¡definitivamente debe querer que recuerde el 90%!

Con iniciativa y con habilidad, el líder puede buscar o inventar juegos de acuerdo a las necesidades del grupo que atiende.

Sin embargo, queremos compartir un par juegos de que se pueden desarrollar entre los jóvenes y adaptarlos según la característica de cada grupo:

  • Campo de Minas: Este juego enseña a los jóvenes el valor de la comunicación y la confianza. En su área de reunión coloque una serie de obstáculos (sillas, mesas, etc.). El líder puede asignar a algunos jóvenes la posición obstáculo. Luego organiza al grupo en parejas: un integrante de cada pareja cubre sus ojos y debe abrirse paso a través del “campo de minas” (obstáculos) escuchando las instrucciones de su compañero(a). Su pareja le habla, pero no puede entrar en el campo de minas. Si el joven vendado toca una “mina” deben regresar al inicio. Cada pareja intercambia roles, para que todos los integrantes del grupo cumplan los dos roles. Este juego es una muy buena estrategia para presentar el tema de la comunicación y la confianza. Al final el líder puede hacer preguntas como: ¿Cuáles fueron algunas de las emociones que sintió al confiar en su compañero(a)? ¿Cuál de los roles fue más fácil ir cegado o dar instrucciones?

 

  • El juego del estímulo: Este juego se adapta con facilidad a los grupos que se conocen. El grupo debe sentarse formando un círculo, a cada joven se le da una hoja de papel y un lápiz, debe escribir su nombre en la parte superior del papel. Una vez identificada debe pasar la hoja a su izquierda. Ahora, cada joven escribe, en 60 segundos, una o dos (o más) características positivas que conoce del joven cuyo nombre está en la parte superior del papel. Transcurrido el tiempo, se pasan nuevamente los papeles a la izquierda. Continua hasta que todos hayan escrito características positivas en el papel de los demás. La meta es que cada uno reciba su hoja otra vez. Es recomendable que el líder recoja las hojas y las entregue uno a uno permitiéndoles tiempo para leer, así todos puedan ver la reacción de su compañero (a) al leer los comentarios positivos sobre sí mismos. Puede ser importante hacer una revisión rápida para asegurarse que los comentarios sean apropiados y positivos. Cuando se hace correctamente, este es un juego muy afirmativo y hasta producir tal ánimo posible de recordar por muchos años.

“Y las calles de la ciudad serán llenas de muchachos y muchachas, que jugarán en ellas”. Zacarías 8:5 (JBS)

*Torres, C. M. (2007). El juego como estrategia de aprendizaje en el aula. ULA

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