Cómo usar juegos para enseñar a los niños

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Los juegos son una excelente manera de propiciar el aprendizaje, y es una estrategia de enseñanza muy recomendada por los investigadores educativos. Consideran el juego la actividad más agradable con la que cuenta el ser humano, afirmando que, al jugar, se desarrolla y refuerza la experiencia, y los intereses se centran en el aprendizaje significativo* (Torres, 2007).

El maestro cristiano también puede utilizar el juego como una actividad importante en su enseñanza, al reconocer que aporta una forma diferente de propiciar el aprendizaje, traer descanso y recreación al niño. Con habilidad e iniciativa busca o inventa juegos adaptados a las necesidades, edad y ritmo de aprendizaje de los niños que atiende.

El maestro cristiano, está enseñando el mensaje de Jesucristo que cambia vidas, el mensaje más importante en la vida del niño, utilizar juegos en su enseñanza le permite, además:

  • Reforzar y repasar el tema o lección del día.
  • Combatir la rutina y el aburrimiento.
  • Traer diversión y dinamismo a la clase.
  • Dar oportunidades para propiciar y/o desarrollar amistades entre los niños.
  • Propiciar la iniciativa y la imaginación.
  • ¡Resulta en el aprendizaje de lecciones poderosas!

Existen muchos juegos que se pueden repetir sin importar el tema que se esté enseñando. Para los niños más pequeños, de 4 a 6 años, se recomiendan juegos simples, donde el movimiento sea lo dominante (juegos de imitación y persecución). Para aquellos más grandes, de 7 a 10 años, pueden incluirse las competencias y los deportes. Les presentamos algunos juegos que pueden ser aplicados una y otra vez:

Espalda contra espalda: Este es un juego que empieza con dos niños sentados espaldas contra espaldas y tienen que ponerse de pie sin usar las manos. El maestro agrega un niño cada vez que se levanten con éxito. Este es un gran juego para mostrar a los más pequeños lo que el trabajo en equipo puede hacer. Sería casi imposible lograr esto por sí mismo.

Ocultar y buscar: En este juego el maestro oculta algún objeto pequeño en el aula y la instrucción es Buscar y Encontrar el objeto. También puede usarlo en espacios abiertos.

Sillas musicales: Coloque sillas en un círculo, mirando hacia fuera, el círculo tendrá una silla menos que la cantidad de niños que participan. Coloque música e instruya a los niños a caminar alrededor de las sillas a una determinada distancia hasta que pare la música. En ese momento, cada uno de los niños corre para tomar un asiento. El niño que queda de pie sale del juego, y el maestro quita una silla, y los niños restantes re-inician el recorrido mientras la música continúa, el juego termina cuando solo queda un niño sentado y ese es el ganador. El maestro puede hacer variaciones con cantos que desea que el niño memorice.

Fútbol de sala: El maestro indica a los niños que el salón de clase se convertirá en una pequeña cancha de fútbol, escoge un artículo como el balón y separa a los niños en dos equipos. Hará preguntas sobre la lección y Señala el espacio que avanzará el balón hacia la meta del equipo contrario cada vez que respondan correctamente. El primer equipo en anotar un “gol” gana.

Juegos de relevo: El maestro prepara un recorrido dentro o fuera del aula con una tarea a realizar. Los niños se forman en dos equipos. Los equipos realizan el recorrido para cumplir la tarea y el que la cumpla primero es el ganador. El maestro da instrucciones chistosas para hacer el juego más divertido.

“y las calles de la ciudad se llenarán de niños y niñas que juegan.” Zacarías 8:5 (NTV)

*Torres, C. M. (2007). El juego como estrategia de aprendizaje en el aula. ULA

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