¿En quién creer?

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REFLEXIONES SOBRE EL LIBRO PALABRA EFICAZ
Escrito y compilado por el Rev. Emilio Reyes

La Palabra de Dios  en Evangelio de Juan dice: El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. Juan 3:36

Esta es una poderosa declaración qué nos recuerda básicamente las implicaciones  de nuestra fe; una fe que debe estar sustentada en la persona de Jesucristo y que tiene que ser ejercida con responsabilidad sobre la base de las implicaciones eternas que conlleva en sí misma por el efecto directo en cada uno de nosotros. 

En nuestra sociedad actual cuando hacemos esta pregunta: ¿En quién creer? Pudiera ser una interrogante  complicada, pues lamentablemente estamos viviendo en una sociedad donde las verdades son relativas. Si bien es cierto la diversidad y el pluralismo deben existir en nuestras sociedades, no es menos cierto que esta diversidad debe de tener un marco de referencia moral y de comportamientos y pensamientos éticos que construyen sociedades familias e individuos mejores. El pluralismo en sí mismo no brinda a la sociedad una estabilidad si este no está fundamentado dentro de marcos de morales y éticos y de parámetros que conlleven a tener una mejor sociedad y por ende una mejora en los círculos familiares y en los individuos.

La religión sin duda juega un papel muy importante dentro del progreso y evolución positiva de nuestras sociedades, pero lamentablemente Dios está siendo buscado por razones individuales y egoístas en las que solo se le require para cumplir objetivos personales y logros de todo tipo en cada persona y no para darle a Él el honor y la gloria que merece por ser el Dios creador,  digno de alabanza y de adoración, el Dios que está sentado en su trono y que es todo poderoso y eterno.

Lamentablemente para muchos Dios no es el ser absoluto que todo lo puede o en quien todo lo podemos dejar y sencillamente confiar,  sino que hay una valoración de Dios en sus vidas muy personal y muy clasificada que normalmente no le da el ese primer lugar.

Meditemos pues en lo que dice el Señor cuando expresa en el evangelio de Juan  “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él”. Meditemos también cuando expresó en Juan 3:16  “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” 

La verdad por encima de todo es que si creemos en el Señor nunca seremos defraudados esa es una poderosa realidad, igualmente saber que si le recibimos en nuestro corazón el nos permitirá y nos dará el privilegio de ser llamados sus hijos.

La palabra de Dios está llena de promesas invaluables para nosotros que nos desafían a tener una fe genuina una creencia con fundamentos sólidos basada en principios eternos que son absolutos y que no cambian ni cambiarán jamás; establezcamos en nuestras vidas parámetros firmes en  nuestro sistema de creencias y aunque estemos batallando en un mundo lleno de relativismo mantengamos la bandera de nuestra fe y de la esperanza en que un día todo ojo le verá y toda lengua confesará.

El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús. Apocalipsis 22:20

¡Sigamos adelante!

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