APORTANDO CLARIDAD A LAS MISIONES DEL SIGLO XXI

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Por Rob Hoskins

«Cuando todo es misión, nada es misión».

Esta cita de Stephen Neill provocó una ola positiva de “wuaos”, “síes” y “amenes” en un salón de fiesta lleno de socios ministeriales cuando pronuncié nuestro discurso sobre el estado del ministerio.

Resonaba con la sala llena de socios, pastores, misioneros, personal y amigos porque todos podemos ver que cada generación, denominación y región de la Iglesia está operando bajo una definición diferente de lo que son misiones. Estamos trabajando apasionadamente para tratar de servir a todas las personas y satisfacer todas las necesidades. La verdad es que, si bien podemos hacer cualquier cosa, no podemos hacer todo.

Jesús lo hizo realmente simple para nosotros.

«Se ha cumplido el tiempo —decía—. El reino de Dios está cerca. ¡Arrepiéntanse y crean las buenas nuevas!» Marcos 1:15 (NVI)

Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20 enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo. Mateo 28: 19-20 (NVI)

Después de que hizo su ministerio durante 3 años, Jesús dijo: “Vayan Ahora. Vayan ustedes a hacer este ministerio”.

Cuando miramos cómo estamos, comparados con el modelo del Nuevo Testamento referente a lo que hace la misión, la boleta de calificaciones no es buena. La tercera parte del mundo nunca ha escuchado el nombre de Jesucristo. El 82% de los hindúes, budistas y musulmanes nunca han conocido a un creyente.

Una reciente investigación Barna reporta que casi la mitad de los Mileniales (47%) piensa que está mal compartir su fe, y el 65% teme que hacerlo es ofensivo para los demás. [1]

El mandato holístico de la misión de Jesús es que participemos activamente en “Venga tu Reino”. Venga tu Reino se parece a la justicia llegando al mundo. Todo lo que hacemos, desde cavar pozos hasta abordar la seguridad alimentaria y el tráfico sexual, es parte del esfuerzo de Venga tu Reino, sin embargo, la justicia social sin Jesús no es justicia en absoluto.

Nuestra misión es compartir a Jesús, hacer discípulos y plantar la iglesia local. ¿Cómo nos va en esa área? Cuando tenemos eso en foco, podemos ver nuestro propósito particular en el mundo en que vivimos. Ahí es donde encontramos la esencia de la misión.

Encontraremos nuestra misión específica en la economía de Venga el Reino de Dios cuando volvamos a priorizar todo lo que estamos haciendo de acuerdo con el modelo del Nuevo Testamento de lo que es la misión. Hacer eso requiere 3 cambios principales en el enfoque:

Colaboración

El 75% de la Iglesia global reside en el mundo mayoritario, no en el oeste. En lugar de ser la entidad emisora, debemos cambiar a un rol de apoyo y asociación con los líderes apostólicos y los movimientos de la iglesia en todo el mundo.

Especialización

Acepte que el rol de la Iglesia occidental ha cambiado. Ya no necesitamos enviar misioneros generalistas, sino aceptemos el hecho de que un nacional puede hacerlo mejor (y más barato) que nosotros para alcanzar a sus poblaciones nativas.

Resultados

Cuando buscamos la transformación del Reino, debemos tomarnos en serio lo que medimos, teniendo en cuenta la administración y el retorno de la inversión (ROI). No tenemos recursos ilimitados y queremos ver un cambio verdadero y duradero, no solo medir el esfuerzo.

Entender las misiones significa descubrir qué es lo que Dios está llamando a TU congregación a hacer en el área de formar discípulos de todas las naciones, dejarlo muy claro y comprender que vivimos en un mundo muy diferente al que teníamos incluso hace 10 años.

[1] https://www.barna.com/research/millennials-oppose-evangelism/#.XFtiM7uQ5nE.facebook

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