Desarrollo de un Plan para Ministerio – 2DA Parte

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En el artículo anterior estuvimos presentando algunos principios generales acerca del desarrollo de un Plan para el Ministerio, como parte de las recomendaciones que el movimiento Avivemos comparte en sus programas de Capacitación de maestros de niños y líderes de jóvenes.  En esta oportunidad presentamos la etapa de investigación interna, que es aquella que nos permite saber cuál es la situación actual del ministerio que tenemos a cargo.

La Palabra de Dios nos anima a estar observando lo que estamos desarrollando en nuestro servicio para Él, por ello “debemos ser cuidadosos al construir”. (1Corintios 3:10BLPH) 10 Yo, respondiendo al don que Dios me ha concedido, he puesto los cimientos como buen arquitecto; otro es el que levanta el edificio. Mire, sin embargo, cada uno cómo lo hace.

Para iniciar ese análisis interno para desarrollar un plan estratégico usemos la imagen de un puente. Uno de los extremos del puente es la situación actual del ministerio. El otro extremo es la situación a la que queremos llegar. El puente en sí, es nuestro plan estratégico, el instrumento que nos ayuda a ir desde la posición en la que estamos hasta el punto al que queremos llegar, considerando los cuatro principios que ya conocemos: alcanzar, discipular, atender y liderar.

El análisis FODA es una de las herramientas que puede ayudarle a conocer cuál es la situación actual de su ministerio de niños y/o jóvenes; las siglas FODA se usan para distinguir:

Fortalezas: Son las que permiten al ministerio responder eficazmente ante una oportunidad o amenaza. Nos preguntamos: ¿Qué funciona bien? ¿En qué somos buenos o efectivos?

Oportunidades: En esta etapa buscamos: ¿Dónde vemos posibilidades de crecimiento? ¿Qué personas, medios o colaboradores,  podrían ayudarnos?

Debilidades: Son las áreas desfavorables que nos limitan para responder con eficacia ante una oportunidad o amenaza. Para identificarlas respondemos: ¿Cuáles áreas o aspectos están demandando atención? ¿Qué funciona incorrectamente?

Amenazas: Ahora indagamos: ¿Cuáles son los problemas que pudieran hacernos fracasar? ¿Cuáles desafíos tenemos?

Cada miembro del equipo ministerial puede responder a las preguntas en cada área y luego compartir sus impresiones. Cuando el equipo llegue a un consenso e identifique dónde está actualmente en el ministerio, podrá dar el siguiente paso y determinar hacia dónde se quiere dirigir.

¿Hacia dónde nos dirigimos?

Es primordial que oremos y escuchemos al Espíritu Santo antes de determinar hacia dónde vamos. En esta etapa estamos tratando de identificar  realmente ¿Cuál es la visión del Señor para nuestro ministerio? ¿Qué nos está llamando a hacer Dios Padre durante la próxima temporada? Es muy importante tener en cuenta que los resultados esperados coincidan con la visión general de nuestra congregación, la cual debemos conocer y compartir.

El Espíritu Santo nos mostrará cuál de las FORTALEZAS de nuestro ministerio desea que continuemos desarrollando. También cuál OPORTUNIDAD podemos aprovechar y avanzar con nuestro ministerio. Así mismo, Él nos indicará la solución a esa DEBILIDAD que daría gran impulso al ministerio y por último el Espíritu Santo nos advierte de las AMENAZAS y así podemos prepararnos para enfrentarlas o evitarlas. Los resultados del análisis FODA se convertirán en los objetivos. En acuerdo el equipo define la idea y la escribe como un resultado esperado. Por ejemplo, si su prioridad es alcanzar a la comunidad, su resultado esperado podría ser: «Queremos ver un aumento en el número de familias y niños nuevos de la comunidad que asistan a nuestra congregación».

Recordemos que somos servidores en la obra de Dios Todopoderoso y colaboramos en Sus planes eternos, ya que tal como dice su Palabra:

“El corazón del hombre genera muchos proyectos, pero al final prevalecen los designios del Señor.” (Proverbios 19:21, NVI)

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