Desarrollo de Líderes para el ministerio de niños y jóvenes – Parte I

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Con el propósito de servir a la iglesia de América latina, OneHope, a través del movimiento Avivemos, desea colaborar en la formación de líderes ministeriales del cuerpo de Cristo. Un seguidor de Jesucristo con un corazón fortalecido por el poder de Dios, desarrollará con más efectividad su servicio en el ministerio a favor de las nuevas generaciones.

Para que el ministerio infantil y juvenil de nuestras congregaciones se multiplique y amplíe su acción, todos los llamados con mayor responsabilidad deben tomar tiempo para discipular, equipar e impulsar a otros para el liderazgo. El esfuerzo personal del pastor ni el propio esfuerzo del interesado es suficiente para multiplicar los líderes que demanda la iglesia en esta temporada.

Durante el cumplimiento de su misión Jesucristo también desarrolló líderes que colaborarían con Él en el establecimiento del Reino de Dios y la edificación Su IglesiaLucas 10:1-2. «Después de esto, el Señor escogió también a otros setenta y dos, y los mandó de dos en dos delante de él, a todos los pueblos y lugares a donde tenía que ir. Les dijo: “Ciertamente la cosecha es mucha, pero los trabajadores son pocos.”».

La Biblia nos revela que todos los seres humanos hemos sido creados a imagen de Dios (Génesis 1:27), eso quiere decir que todas las personas nacen con la capacidad de influir en su entorno. Siendo imitadores y seguidores de nuestro Señor Jesucristo, el propósito ministerial de todo creyente, debe incluir ayudar a otros servidores, ya sean niños, jóvenes o adultos, a convertirse en discípulos que hagan discípulos. Tom Peters, escritor y experto en liderazgo, afirma: «Los verdaderos líderes no crean seguidores, generan más líderes».
 
Sin embargo, es necesario conocer cómo pasa un seguidor de Jesucristo, de tener potencial de liderazgo a convertirse en un líder fuerte y eficaz. Para responder a esta pregunta debemos examinar el ejemplo de Jesús y cómo desarrolló a sus discípulos. Recordando que pasaron tres años aprendiendo con Jesús antes de que los enviara a ser sus testigos en Jerusalén, en toda la región de Judea y de Samaria, y hasta en las partes más lejanas de la tierra.

1. Jesús se relacionaba con sus discípulos y pasaba tiempo con ellos.  

Durante tres años el Señor profundizó en su relación con sus escogidos, y también promovió el fortalecimiento de la relación de los propios discípulos entre sí.

Así mismo, si nuestro propósito es que otros seguidores de Jesús crezcan como discípulos y líderes ministeriales, debemos pasar tiempo con ellos y cerciorarnos de que se conecten entre sí y con otros creyentes.

2. Jesús instruyó a sus discípulos.

Jesús se ocupó de perfeccionar a sus discípulos usando diversos métodos. Tal vez, el método más efectivo fue su propio ejemplo. Por lo tanto, debemos promover, entre los nuevos servidores, una mayor comprensión de quién es Jesús, animándoles a buscarle en las Escrituras.
 
3. Jesús les dio oportunidades de servir.

Jesús les permitió ministrar por ellos mismos, los envió en parejas para que enseñaran y expulsaran demonios. Brindar oportunidades de servir y ministrar por sí mismos es una estrategia que promueve el desarrollo de un nuevo liderazgo ministerial.
 
Mientras Jesús realizaba todo esto, también oraba por sus discípulos. Dios Espíritu Santo es quien hace el trabajo real de transformación en la vida de los creyentes durante todo el proceso de crecimiento ministerial.

Concluyendo podemos identificar un proceso de tres pasos usado por el Señor Jesús:
 
1. Conectar: ser intencionales en lo que respecta a pasar tiempo con los seguidores de Jesús.
 
2. Crecer: arraigarlos en la Palabra de Dios.
 
3. Servir: permitirles oportunidades de servicio ministerial.

“Y ustedes deberían imitarme a mí, así como yo imito a Cristo”.
(1 Corintios 11:1 NTV)

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