Líderes de niños: enseñando el evangelio, principios claves

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Enseñar el evangelio es un proceso. En esencia, el Evangelio es la gloriosa historia de la interacción de Dios con la humanidad y de Su promesa de restaurar y redimir Su creación. Sin embargo, el maestro cristiano sabe que los niños no aprenden el evangelio denso en una sola sesión.

Toda  construcción comienza con una base, la existencia y naturaleza de Dios es la base del Evangelio. Él es el Dios revelado a través de la Biblia y Él desea una relación con Su pueblo: Su creación (la humanidad).  Mirando el Evangelio encontramos cinco puntos importantes que el maestro efectivo debe mostrar a los niños:

  • Dios nos creó: Dios creó todo, desde las estrellas del universo hasta el animal más pequeño en la parte más profunda de los océanos. De todo lo que Él creó, nosotros (la humanidad) fuimos creados de manera exclusiva para conocerlo y para gozar de una relación con Él (Colosenses 1:16).
  • Dios nos ama: Incluso en nuestro pecado, Dios sigue amándonos, pero dado que Él es santo y justo fue necesario que hubiera una pena o pago por nuestro pecado. El castigo por desobedecer a Dios es la muerte y separación de Dios (1 Corintios 15:3-4).
  • Jesús vivió una vida sin pecado, murió y resucitó: Jesús, el Hijo de Dios, se hizo hombre para conquistar el pecado y la muerte y ofrecernos nueva vida a través de la fe en Él. Porque Jesús no tenía pecado y era completamente hombre y completamente Dios, a través de Su muerte, Él pudo pagar la pena por nuestro pecado en la cruz. Al confiar en Él podemos presentarnos ante Dios completamente perdonados y justos. Para aquellos que creen y confían en Jesús, la muerte no es la separación de Él, sino la oportunidad de vivir con Él por la eternidad (Juan 3:16).

A menudo, este es el fin de la presentación del Evangelio, pero, una presentación completa del Evangelio (evangelio denso) no se detiene en la muerte y resurrección de Jesús, sino que refleja esta oportunidad de vivir una vida cambiada y de ser parte del plan de Dios.

  • Podemos seguir a Jesús: El Evangelio es fundamental para cada día de nuestra vida a medida que nos parecemos más a Jesús a través del poder del Espíritu Santo. Cada día podemos tratar de buscar más a Dios y de elegir seguirlo a través de nuestras acciones, nuestros pensamientos y nuestras palabras. Todos los días experimentamos el poder de la buena nueva del Evangelio cuando confesamos nuestros pecados, recibimos el perdón de Dios y elegimos alejarnos del pecado y acercarnos a Él (Santiago 2:17).
  • El propósito del plan Dios: El Evangelio abre nuestros ojos al triunfo de Dios sobre el mal y la muerte no solo en cada una de nuestras vidas, sino también en el mundo. Jesús vino para que pudiéramos ver la naturaleza de Dios, descubrir Su reino y ser bienvenidos como parte de la familia de Dios. Un elemento esencial del Evangelio es el recordatorio de que tenemos propósito en el plan de Dios cuando reflejamos Su luz y amor en el mundo que nos rodea (Marcos 1:1).
  • Todos necesitan escuchar acerca de Jesús. Además, el maestro cristiano también enseña en su clase que Dios ha elegido a los seguidores de Cristo como un medio para que aquellos que otros escuchen acerca de Su amor y respondan a este (2 Pedro 3:9).

La respuesta de un niño al amor de Dios es una relación que durará una vida y la eternidad, es más que una decisión para una sola vez. Compartir el Evangelio es… para toda la vida

“Entonces Jesús dijo: —Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos”. Mateo 19:14 (DHH)

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