Los resultados de la investigación Cultura Juvenil Global muestran que solo el 3% de los adolescentes cristianos comprometidos demuestran cuatro creencias fundamentales y dos prácticas espirituales. Por lo tanto, estamos equipando a las iglesias locales con las herramientas, recursos y programas de interacción con las Escrituras que necesitan para discipular a los niños y jóvenes dentro de sus comunidades de una manera bíblicamente transformadora.
Existen cuatro elementos esenciales al discipular a una persona.
La Escritura es vital. No podemos conocer objetivamente la verdad que necesitamos sobre Dios ni saber cómo obedecerlo sin las Escrituras. (1 Timoteo 3:6)
Las relaciones son esenciales en la formación de discípulos.
El método de Jesús fue, sobre todo, relacional.
En los evangelios Él estuvo con sus discípulos—caminando, hablando, experimentando—la mayor parte del tiempo.
Así, como Jesús, debemos relacionarnos de manera significativa con quienes discipulamos para amarlos, enseñarles la Escritura y ayudarlos a obedecerla de manera práctica. (Efesios 4:32)
Es el agente final de transformación en la formación de discípulos.
La Escritura enseña que el Espíritu es quien convence de pecado y lleva a una persona a poner su fe en Jesús (Juan 16:7-11; 1 Juan 2:20-27).
Es también el Espíritu quien trae cambio en las relaciones de discipulado y nos transforma cada vez más a la imagen de Jesús. (2 Corintios 3:17-18)
Está fundamentada en la intencionalidad.
El discipulado requiere propósito, planificación y estrategia.
Todo discípulo necesita un guía que comprenda lo que Jesús quiso decir cuando nos ordenó “hacer discípulos”. (Mateo 28:18-20)
La intencionalidad implica tener un propósito claro: como discípulos, tenemos un mapa bíblico para guiar a otros, sabiendo que Dios se asocia con nosotros en esta misión.
Dios está redimiendo al mundo y somos privilegiados en trabajar a Su lado discipulando a otros para que comprendan y apliquen el Evangelio a sus vidas. (Colosenses 1:28; Gálatas 3:19; 1 Tesalonicenses 2:18-19)
Equipar para el discipulado bíblico es un enfoque cristiano donde el mentor enseña mediante su ejemplo personal, viviendo conforme a principios y herramientas bíblicas.
Esto permite que el discípulo aprenda observando su comportamiento diario y fomenta una relación cercana donde teoría y práctica generan un aprendizaje integral y transformador.
Equipar para el Discipulado Bíblico NO es capacitación, es INCIDENCIA.
Se enfoca en un ENCUENTRO con Dios que genera transformación, NO meras experiencias.