Desarrollo de líderes para el Ministerio de Niños y Jóvenes – Parte II

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En el artículo anterior presentamos algunos principios generales del desarrollo de líderes para el ministerio de niños y jóvenes, como parte de las recomendaciones que el movimiento Avivemos comparte en sus programas de capacitación. Aprendimos que el desarrollo del liderazgo no ocurre a través de un evento o una promoción, sino mediante un proceso que comienza con el discipulado. Crecer como líder significa desarrollar deliberadamente cualidades de liderazgo y ponerlas a disposición en la iglesia.

Cuando guiamos a los seguidores de Jesús a través de un proceso de crecimiento y ellos empiezan a servir, se convierten en los mejores candidatos para continuar siendo desarrollados como líderes. Ahora, ¿cómo identificar a los posibles líderes? Sabemos que el centro de cualquier líder es su corazón, por lo tanto, queremos ver en el corazón de todo líder cristiano a alguien que ame a Jesús y que comparta Su pasión por los niños y jóvenes.

Primordialmente la condición que se busca en los posibles líderes es que sea alguien que ame a Dios y ame a las personas. Marcos 12:30-31 Amarás pues al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de todo tu pensamiento, y de todas tus fuerzas: éste es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos”.

El carácter fluye del corazón, y lo siguiente que observaremos para identificar posibles líderes es su carácter. Buscamos un servidor que:
● Lidera con el ejemplo y con integridad: 1 Pedro 3:16
● Es enseñable y está dispuesto a aprender: 1 Pedro 5:5
● Es responsable y accesible: Santiago 5:16
● Está orientado al trabajo en equipo y ama a las personas con las que sirve: Eclesiastés 4:9.

Es posible que nuestros líderes potenciales, siendo aún niños y /o jóvenes,  todavía tengan mucho que aprender, y no cuenten con todas las características que hemos mencionado, pero deben liderar con el ejemplo y estar dispuestos a trabajar con otros.

Independientemente de la forma que tenga tal esquema, deberá considerar tres áreas clave: carácter, conocimiento de la Biblia y destrezas.
 
Carácter: Además de las cualidades ya mencionadas, otras características que debemos desarrollar en ellos incluye:
●  Comprometidos con la misión y la visión de la Iglesia: Hechos 2:46  
● Flexibilidad a los cambios: 1 Corintios 9:22
● Comprender las épocas de mucho trabajo: Colosenses 3:23-24.  
 
Conocimiento de la Biblia: Debemos estar seguros que los servidores líderes adquieran los conocimientos bíblicos indispensables que deseamos en el ministerio infantil y juvenil. Aunque no sean adultos se les debe enseñar para construir una base firme de verdad para el futuro. Consideraremos: ¿qué temas les serían más útiles? Puede tratarse de un curso que enseñe  conocimientos bíblicos firmes y principios de comunicación. También puede ser tan sencillo como un curso de capacitación para niños, en el cual aprenden diferentes destrezas para el ministerio.
 
Destrezas: Los servidores en ministerios de  niños y jóvenes también deben ser comisionados para  desarrollar ciertas destrezas  que les ayude a responder ante las situaciones, por lo general cambiantes, a las que ellos se enfrentan. Asignarles responsabilidades en las actividades programadas es una forma ideal para iniciar el desarrollo ministerial. También es importante hacerles saber que les han asignado una posición de liderazgo y definir cuales son sus responsabilidades.

Otro aspecto de suma importancia es mostrarles lo que estamos haciendo para desarrollar deliberadamente cualidades de liderazgo en el ministerio, es decir, un esquema de desarrollo del liderazgo. 
 
Seguir cuidando a los líderes en formación como un pastor cuida de sus ovejas es parte de la tarea de un líder eficaz. Por lo tanto, todos los que lideran a otros, deben:
a. Seguir recibiendo la Palabra de Dios.
b. Tener la obligación de rendir cuentas.
c. Perseverar en la oración. 
d. Tener oportunidades para mostrarse vulnerables y transparentes.

Enseñen a los nuevos discípulos a obedecer todos los mandatos que les he dado. (Mateo 28:20a)

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